El Salvador - Festivals du Sud

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El Salvador
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nacional



El Salvador es el país más pequeño y el más densamente poblado de América Central. Ubicado en el límite con Guatemala al norte y al oeste, con Honduras al norte y al este y con el océano Pacífico al sur y al oeste, se compone de una meseta central dividida entre valles fluviales, pero la mayor parte de su territorio es volcánico. Es un país atravesado por una cordillera de volcanes.
Descubrir esos volcanes, entre los cuales algunos aún están en actividad, sus playas, los parques naturales con sus reservas de flora y de fauna, la acogida de sus habitantes, con su sonrisa y su alegría de vivir hace que sea un destino de aventura llena de encanto, a pesar de una situación económica muy frágil. Con sus trescientos kilómetros de costas, sus playas intactas, sus pueblos de pescadores y sus paisajes fabulosos, el Salvador se convirtió en el transcurso del tiempo en un destino turístico.
Pese a la actividad volcánica, las tierras bajas son muy fértiles al estar cubiertas por una espesa capa de lava y de cenizas volcánicas. Y en particular para la cultura del café de la que el país saca sus mayores beneficios. También produce algodón, caña de azúcar, maíz, alubias, arroz y recientemente quisquillas y miel. La industria manufacturera es la más importante de América Central con su producción de zapatos, textiles, artículos de cuero y productos farmacéuticos.




El país está dominado, en particular en el campo por los grandes terratenientes que mantienen en la miseria a las poblaciones locales. Los campesinos poco a poco van dejando los campos para ir hasta las chabolas de la metrópoli San Salvador, la capital. Una de las mayores ciudades de América Central con más de dos millones de habitantes.
El Salvador posee numerosos lugares arqueológicos mayas, entre los cuales algunos remontan al siglo tercero. Hoy en día, los indios Mayas son excelentes obreros en fábricas de tejido y de alfarería. Las telas tradicionales todavía se templan en baños de colores para darles el rojo más hermoso del mundo. A pesar de la letanía de desgracias y de matanzas de la que este pueblo fue víctima, la cultura popular india no está muerta. Se apoya sobre una conciencia étnica muy fuerte, y el mestizaje que existió después de la conquista española, no hizo más que aumentar esta necesidad.
Mágicos, místicos, repartidos entre una infinidad de ritos, aislados en ciento dos dialectos, fragmentados en un mosaico de costumbres y de modales, los salvadoreños sellan detrás de su mutismo y sus pupilas de un negro absoluto los misterios de una tierra maltratada. Como no han olvidado nada del pasado, los indios y los salvadoreños siguen Quetzal, ese pájaro mítico de la selva tropical, que es el símbolo de su supervivencia y de su reconocimiento.
Esta tradición y este mensaje de esperanza, se encontrarán en el espectáculo del Ballet Folklórico Nacional. Este pueblo indio, que está esperando la hora de su redención, os invita a compartir sus esperanzas.

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