FRANCIA - Festivals du sud

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CONJUNTO FOLKLÓRICO "LES BALISIERS"
      GUADALUPE


Este territorio de las Antillas es un departamento francés de ultramar. Bordeado por el mar de las Antillas, se compone de islas e islotes. Las islas más habitadas, Grand-Terre y Basse-Terre forman Guadalupe. Históricamente los amerindios que habitaban estas islas, llamaban « isla de aguas lindas » a  Basse-Terre y « isla de gomeros » a Grand-Terre. El río salado, brazo de mar que las separa corta Guadalupe en dos. La denominación de la isla se debe porque cuando Cristóbal Colón desembarcó el 4 de noviembre de 1493 le atribuyó este nombre como homenaje a la Virgen Santa María de Guadalupe, en Extremadura.
La Basse-Terre, al oeste es montañosa y cubierta por una selva tropical muy densa de Norte a Sur, donde abundan numerosos ríos y cascadas. De origen volcánico, su cumbre más alta es el volcán activo de la Soufrière de 1467 metros de altura. Como en la mayor parte de las islas volcánicas, se encuentran también numerosas playas de arena negra y de arena rojiza.
La Grand-Terre, al este es plana. El agua dulce para el consumo proviene de la isla de Basse-Terre a través de canalizaciones ubicadas debajo del puente que atraviesa el Río Salado que separa las dos tierras. Es un sustrato calcáreo que  se compone de un llano bordeado de un manglar al suroeste, de una sucesión irregular de relieves llamados los Grandes fondos en el centro y de una meseta árida al norte dentellada por cuestas rocosas y salvajes. Es en el litoral sur de Grand-Terre, con sus playas de arena blanca protegidas por arrecifes coralinos, donde se encuentran los grandes establecimientos de balnearios.
El conjunto « les Balisiers », creado en 1970, posee un gran repertorio, juntando diferentes ritmos como el beguine, la mazurca criolla, la cuadrilla, el vals criollo y otros para ilustrar las duras condiciones de vida de los mayores en las escenas de pescadores, en la vida rural y en la esclavitud. Pero también para expresar la indefectible alegría de vivir de este pueblo y su gusto por la fiesta.
Los bailarines evolucionan con los músicos. Para eso, a los instrumentos de música más tradicionales, como el  tanbou ka, el djembe, la calabaza o el  siac, se han sumado a lo largo de los años la guitarra, el piano, el saxo y el acordeón. Formando armonías más seductoras cuyo virtuosismo de sonidos producen el encantamiento de los espectadores.
Los trajes son de colores y llamativos. Destacando las enaguas de encaje y los pañuelos de las bailarinas que con diferentes joyas conforman un vestuario lleno del encanto y la belleza de los trajes criollos de Guadalupe. En cuanto a las cofias, llevan diferentes mensajes de amor.
El beguine, nacido en el siglo diecinueve en las Antillas, posee una música que mezcla las improvisaciones de Nueva Orleans con los ritmos cubanos de las islas cercanas a las Antillas francesas. La mazurca criolla es un baile adaptado por las orquestas antillanas de principio del siglo veintiuno. Se diferencia de la mazurca europea por tener un ritmo diferente y se compone de dos figuras : el piqué y la nuit. El gwoka encuentra sus orígenes en la época de la esclavitud, al principio del siglo dieciocho. A partir de músicas y danzas, los esclavos elaboraron una herramienta de comunicación como el criollo.
La danza y la música son indisociables de la cultura de Guadalupe y expresan cierta manera de ser, de mantener y defender su patrimonio.
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