Panama - Festivals du Sud

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BALLET FOLKLORICO « ATENAY BATISTA »
PANAMA


Entre el Pacífico y el Caribe, se encuentra el Canal de Panamá que se extiende sobre 80 kilómetros. El costo global del canal fue muy caro: treinta años de obras, miles de muertos, un escándalo financiero, el trastorno del ecosistema.. Un conquistador vasco, NÚÑEZ DE BALBOA, descubrió en 1513 un mar interior, el istmo de Panamá. Después de la apertura de dos caminos para las mulas, entre las costas caribeña y pacífica, los españoles pensaron en abrir el istmo, pero el rey Felipe II decidió que: « el hombre no reunirá lo que Dios quiso separar ». En 1879, un congreso internacional eligió el proyecto del Francés Ferdinand DE LESSEPS, que acababa de realizar el canal de Suez. Las obras empezaron en enero de 1882, después de sólo 6 meses de estudio en el terreno, pero tuvieron que ser interrumpidas en 1903 cuando Panamá se hizo independiente. Los norteamericanos obtuvieron del nuevo estado una concesión eterna para el canal. El 15 de agosto de 1914, el vapor « SS Ancón » realizó la primera travesía entre los dos océanos. Desde entonces, cerca de 800 000 barcos han pasado por el canal. Esta obra maestra tecnológica, bajo control informático, trastornó la cara del mundo.

Creer que sólo los barcos ocupan el total del istmo sería un error. Un pasado milenario resurge con la presencia de tribus indígenas, entre las cuales existen los Cunas, que ocupan esta región y en el lado caribeño del canal hay un archipiélago de islas minúsculas, San Blas, que agrupa a unos treinta mil indios. Pescadores y artesanos, los Cunas miran con “mal de ojo” « las ventajas de la civilización » para preservar sus tradiciones, subsisten gracias a los cultivos alimenticios (arroz y maíz) y a la pesca. Es a bordo de los « cayucos », barcas fabricadas en un tronco de cocotero, en las que los hombres intentan pescar peces suficientes para poder sobrevivir. Estos pueblos isleños permanecen ferozmente apegados a su tierra, mientras toneladas de barcos rozan sus minúsculas embarcaciones.

La cultura panameña es una mezcla de tradiciones españolas, africanas, amerindias y norteamericanas. El carnaval, que tiene lugar durante los cuatro días que preceden la cuaresma, es la ocasión para hacer revivir estas tradiciones populares. Se baila, en particular, el « tamborito », que se acompaña por palmadas y tambores, y la « cumbia » que es de origen africano.

Este brazo de mar también es el punto de encuentro de una muchedumbre cosmopolita, a menudo aventurera, que se reúne en los cafetines. Las « tascas de mala muerte », así es como se llaman los lugares de borracheras que se encuentran en Cuidad de Panamá, entre el mercado de pescado, cerca del casco viejo y del barrio chino. Dentro de esas « cantinas », la atmósfera es bonachona. El 31 de diciembre de 1999, después de un siglo de tutela, los Estados Unidos restituyen a los panameños el famoso canal, así como la zona que lo rodea y. la población del país recupera un negocio fructífero. La salida de los norteamericanos no se produce sin problemas pero Panamá recobra su orgullo y puede por fin cantar y bailar su cultura original, hecha de una verdadera mezcla de tradiciones, en el corazón de América central y al fin y al cabo, del mundo.

Panamá es un centro de atracción turística, no solo por su canal y por su posición geográfica, sino también, por su gente, su abundante flora y fauna, sus cristalinas aguas, la belleza de sus playas, ríos, montañas, llanuras y valles, y todo esto compartido por un excelente centro bancario, una ciudad moderna, y un pueblo lleno de tradiciones, donde se mezclan las distintas etnias, dando lugar a un crisol de razas.


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